OASIS DE JESÚS SACERDOTE 50 aniversario de su fundación

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Hay una gran sensibilidad social por la contaminación ambiental, pero que poco se habla de la contaminación del alma humana.
La publicidad no escatima esfuerzos al exhibir los pulmones ennegrecidos por el tabaco, pero que poco se predica de los estragos que hace en el hombre el pecado.
Algunos santos veían la espeluznante fealdad del alma en pecado e inhalaban con repulsión sus efluvios nauseabundos.
El mundo está podrido. Hace falta santidad para volver a encauzar la humanidad hacia Dios. Sacerdotes santos, que santifiquen a las almas, que prediquen con voz de trueno y con el fuego del Espíritu Santo para extirpar los vicios e instaurar las costumbres cristianas.
¿Pero realmente existen sacerdotes santos hoy en día? ¿Quedan personas que dediquen su vida a rezar por ellos?
Les invitamos a conocer el Oasis de Jesús Sacerdote, donde un puñado de heroicas monjitas han entregado su vida por la santidad de los sacerdotes.
La santidad es un manjar sabroso, aderezado de oración y condimentado de penitencia. Es la sal de la tierra con todo su sabor. Desde la oscuridad de su celda estas religiosas son la luz del mundo, que camina en tinieblas.
Alejado del bullicio del mundo existe un cielo anticipado donde se cuida con mimo la Liturgia Tradicional de la Iglesia, para dar a Dios el culto que merece de la manera más respetuosa y solemne.
Un soplo de aire fresco e incontaminado, en medio de la naturaleza, contra el espíritu del mundo y pidiendo no sólo que envíe obreros a sus mies, sino sobre todo que estos sean santos. En el ambiente silente propicio, en perfecta armonía con la creación, estas religiosas consumen la llama de su vida con plenitud y alegría, con sencillez y austeridad., ocultas a los ojos del mundo, pero en la primera línea de fuego en el corazón de la Iglesia.
No falta el paladeo de la áspera cruz, que aceptada se torna suave, donde se configuran con Jesús Sacerdote y se ofrecen con Él por los sacerdotes y almas consagradas.
El Padre Pedro de la Inmaculada Muñoz comprendió la necesidad de rezar por la santidad de los sacerdotes y religiosos, pues tal y como es el sacerdote así es el pueblo. Sólo los sacerdotes santos son los que alejan a las almas del pecado, y arrancándolos de las garras de Satanás las llevan por el camino de la santidad. Con está intención fundó el Oasis de Jesús Sacerdote, instituto religioso femenino contemplativo.
Para que Cristo pueda volver a reinar en la sociedad se necesita que haya muchos sacerdotes santos, otros Cristos, según su corazón.
Les ofrecemos un resumen del acto conmemorativo de las bodas de Oro del Oasis de Jesús Sacerdote, que coincide con la aprobación definitiva de las Constituciones por parte de la Santa Sede.

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